Cómo se determinan las reglas de la casa para los niños


Reglas de la casa para los niños

 

Los niños necesitan reglas y estructura para mantenerse seguros, saludables y bien adaptados. Como padre, establecer y hacer cumplir esas reglas puede ser una lucha. Pero al mantener las cosas claras y coherentes y asegurarse de que todos en la casa estén en la misma página, puede ayudar a garantizar que tus hijos entiendan y respeten los límites que estableces. Los niños cambian y crecen constantemente, así que prepárate para seguir ajustando las reglas a medida que crecen.

 

Método 1: Establecer las reglas de la familia

  1. Convocar una reunión familiar para pensar en algunas reglas. Cuando se establecen las reglas de la casa, es importante asegurarse de que todo el mundo está a bordo. Siéntate con tu pareja o con cualquier otro adulto de la casa que participe en el cuidado de los niños. Explica que quieres proponer algunas reglas de la casa para que los niños las sigan. Tened una conversación sobre lo que queréis lograr, qué reglas creéis que son las más importantes y cómo pensáis hacerlas cumplir.

– Si tienes niños mayores o adolescentes en la casa, no tengas miedo de involucrarlos en el establecimiento de reglas para ellos mismos. Es más probable que los niños acepten y sigan las reglas si participan en su creación.

  1. Establece un pequeño número de reglas para los niños más pequeños. No abrumes a los niños pequeños y a los niños en edad preescolar con una lista enorme de reglas. Si se te ocurren reglas para niños pequeños, decide las 2-3 reglas más importantes que quieres hacer cumplir y empieza con eso.

– A medida que tu hijo crezca, aumenta gradualmente el número de reglas que esperas que siga. Espera a que dominen todas las reglas actuales antes de añadir más.

– Por ejemplo, podrías empezar con una lista como, «Di ‘por favor’ cuando pidas algo», «Pregúntale a mami o papi antes de salir» y «Lávate las manos antes de comer».

  1. Escribe tu lista de reglas usando un lenguaje claro y sencillo. Una vez que tengas unas cuantas reglas básicas, escríbelas. Esto ayudará a todos a recordar cuáles son. Mantén tu lenguaje claro y simple para que las reglas sean fáciles de entender para toda la familia.

– Por ejemplo, puedes escribir algo como: «Termina de hacer todos los deberes del día antes de jugar a los videojuegos». Luego podrás jugar durante 30 minutos».

– Evita el lenguaje vago, como «Compórtate» o «Sé bueno». Establece reglas específicas y claras para que tus hijos puedan entender exactamente lo que esperas de ellos.

– En la medida de lo posible, expresa tus reglas de una manera positiva. Por ejemplo, en lugar de decir «No dejes un desastre en la mesa», di «Limpia los platos después de comer».

  1. Pon las reglas en un lugar donde todos puedan verlas. Escribe tus reglas en un gran trozo de cartulina o en una pizarra y cuélgalas en un lugar obvio, como en la nevera o en la pared de la sala de estar. De esa manera, todos en la casa pueden revisarlas en cualquier momento.

– Si las reglas se publican para que todos las vean, es menos probable que tus hijos traten de discutir sobre ellas. ¡Siempre puedes señalar la lista!

– Si tus hijos no están leyendo todavía, haz dibujos para ayudar a ilustrar las reglas, o pídeles que lo hagan. Por ejemplo, si una de sus reglas es «Guarda tus juguetes cuando termines con ellos», haz un dibujo de tu hijo poniendo sus juguetes en una caja de juguetes.

  1. Revisa las reglas de vez en cuando y cámbialas si no funcionan. Cada pocos meses, siéntate con cualquier otro adulto de la casa y habla con él sobre lo bien que funcionan las reglas. Si tienes problemas para hacer cumplir una regla en particular, piensa en algunas posibles soluciones. Por ejemplo:

– Es posible que tengas que cambiar las consecuencias de no seguir una regla en particular, o asegurarte de que todo el mundo las cumpla de forma consistente.

– A medida que tus hijos crecen, es posible que tengas que cambiar o actualizar las reglas para reflejar sus necesidades y capacidades cambiantes.

– Si crees que tus hijos tienen problemas para entender las reglas, busca la forma de redefinirlas o de explicarlas con mayor claridad.

 

Método 2: Hacer cumplir las reglas

  1. Inventa consecuencias claras si se rompen las reglas de la casa. Es natural que los niños desafíen las reglas y traten de empujar sus límites a medida que crecen. Para asegurarse de que tus hijos sigan las reglas y entiendan su importancia, establece consecuencias específicas para cuando esas reglas se rompan.

– Por ejemplo, si tu hijo se niega a cepillarse los dientes cada mañana y cada noche, la consecuencia puede ser que no pueda comer dulces hasta que empiece a cuidar sus dientes de nuevo.

– Intenta que las consecuencias sean relevantes para la regla, ¡y no establezcas ninguna consecuencia que no estés preparado para aplicar! Por ejemplo, no tiene mucho sentido decir que te desharás de todos los juguetes de tu hijo si no come sus verduras. Intenta algo más relevante y menos drástico, como «Sólo puedes comer helado si te comes todo el brócoli».

  1. Explica las reglas y las consecuencias por adelantado para que tus hijos sepan qué esperar. No esperes a que tu hijo rompa una regla tácita y luego, inesperadamente, le causes una consecuencia. Esto hará que tu hijo se sienta confundido y molesto. Siéntate con tu hijo y explícale claramente las reglas y las consecuencias antes de empezar a aplicarlas.

– Por ejemplo, podrías decir: «Vale, te vamos a comprar un juguete nuevo, pero tienes que compartirlo con tu hermana». Si se lo quitas o no le das la oportunidad, lo guardaremos durante 10 minutos hasta que estés listo para jugar bien».

– Los niños más pequeños pueden necesitar frecuentes recordatorios sobre las reglas. Intenta darles estos recordatorios antes de entrar en una situación en la que necesites hacerlas cumplir. Por ejemplo, «Vamos al patio de recreo. Recuerda, si tiras arena a otros niños en el arenero, ¡tenemos que irnos!»

  1. Sigue con tus consecuencias de forma rápida y consistente. Si tu hijo rompe una regla, inmediatamente haz cumplir la consecuencia que le has impuesto. Esto ayudará a tu hijo a entender que debe tomar las reglas en serio.

– Por ejemplo, tal vez le dijiste a tu hijo de 4 años que tendría que salir del patio de recreo si tiraba arena. En el momento en que veas a tu hijo tirando arena, dile que es hora de irse y sácalo del patio de recreo. Explícale que os vais porque rompió la regla.


– No basta con que una sola persona de la familia sea consecuente con las reglas. Pídeles a todos los miembros de la familia que las hagan cumplir de la misma manera. Por ejemplo, si haces cumplir una regla pero tu pareja no lo hace, tu hijo puede que sólo siga la regla cuando tú estés cerca.

  1. Elogia y recompensa a tus hijos por seguir las reglas. Las consecuencias no siempre tienen que ser negativas. A tus hijos les resultará más fácil seguir las reglas (¡y lo disfrutarán mucho más!) si reciben recompensas y comentarios positivos por su buen comportamiento. Con muchos refuerzos positivos, también se les animará a tomar mejores decisiones sin que se les recuerde. La recompensa puede ser cualquier cosa, desde un abrazo o un «choca esos cinco» hasta un regalo especial, como salir a tomar un helado.

– Por ejemplo, si guarda sus juguetes sin que se lo pidan, refuerza el comportamiento de tu hijo chocando los cinco y diciéndole algo como: «¡Eso fue súper responsable, ¡estoy orgulloso!»

– También puedes intentar establecer recompensas consistentes por seguir las reglas. Por ejemplo, puedes acordar llevar a tu hijo a tomar un helado al final de la semana si hace todos sus deberes cada noche.

  1. Da un buen ejemplo siguiendo tus propias reglas. Los niños tienen un fuerte sentido de lo que es justo. Si ven que tú rompes las reglas de la casa, se sentirán resentidos y será menos probable que sigan las reglas ellos mismos. Si estableces reglas para la familia, refuérzalas siguiendo cualquier regla que se aplique a ti.

– Por ejemplo, si hay una regla que dice «Por favor» cuando se pide algo, siempre di «Por favor» cuando hagas una petición a tus hijos.

– Si rompes una regla y tu hijo te la recuerda, reconócela. Di algo como, «¡Oh, tienes razón! Gracias por recordármelo. Lo siento, no debí haber interrumpido mientras me hablabas».

 

Método 3: Elegir las reglas y límites apropiados

  1. Mantén tus reglas apropiadas para la edad. Los niños tienen diferentes fortalezas y habilidades dependiendo de su edad, nivel de desarrollo y personalidad individual. Ten esto en cuenta, e intenta establecer reglas que sepas que tu hijo será capaz de seguir. Puedes modificar las reglas o introducir otras nuevas a medida que tu hijo crezca. Por ejemplo:

– Mantén las reglas simples y específicas para los niños en edad preescolar, y recuerda que probablemente tendrás que ayudarles a seguir las reglas. Por ejemplo, puedes establecer la regla de que no pueden cruzar la calle por sí solos, pero aún así tendrá que supervisarlos en las calles.

– A medida que tu hijo crezca, establece reglas que le obliguen a asumir más responsabilidades. Por ejemplo, si bien es probable que tengas que ayudar a tu hijo en edad preescolar con su higiene diaria, puedes establecer la expectativa de que un niño mayor se cepille los dientes, se lave las manos o se bañe solo.

  1. Asigna tareas familiares para enseñar responsabilidad. Puedes empezar a establecer reglas sobre las tareas que esperas que hagan tus hijos cuando tengan tan solo 2 años! Darles tareas a tus hijos para que las hagan te quitará un poco de presión y también les enseñará habilidades básicas para la vida que les ayudarán a medida que crezcan. Además, hacer las tareas ayudará a tus hijos a sentir que tienen un papel importante en la familia.

Dependiendo de la edad y las habilidades de su hijo, puede establecer reglas como:

  • Guarda tus juguetes después de usarlos.
  • Recoge los platos de la mesa cuando termines de comer.
  • Saca la basura de tu habitación.
  • Alimenta y cuida a tus mascotas todos los días (por ejemplo, sacar a pasear al perro, cambiar el papel de la jaula del pájaro o cambiar el agua de la pecera).
  • Ayuda a preparar la cena para la familia una vez a la semana.
  1. Fomentar los buenos modales y el comportamiento respetuoso. Las reglas domésticas estrictas también pueden ayudar a asegurar que tus hijos aprendan límites y comportamientos sociales apropiados. Establece reglas sobre cómo esperas que tus hijos hablen y actúen con los miembros de la familia y los invitados, y haz un buen examen. Por ejemplo, podrías establecer reglas como:
  • Deja que los demás terminen de hablar antes de que tú hables, o decir «Disculpa» si tienes algo que decir que no puede esperar.
  • Mantén tus manos y pies para ti mismo.
  • Di «Por favor» y «Gracias» cuando pidas algo.
  • Pregúntale a alguien antes de tocarlo.
  • Escucha si alguien dice «no» o te pide que dejes de hacer algo.
  • Usa tus palabras para explicar tus sentimientos en lugar de golpear o gritar.
  1. Crea reglas fuertes de salud y seguridad. Algunas reglas están pensadas para mantener a tus hijos sanos y seguros. Cuando establezcas estas reglas, ten en cuenta que tendrán que cambiar y crecer a medida que tus hijos crezcan. Por ejemplo:

– Para los niños más pequeños, puedes establecer reglas como «No saltes al sofá» o «No toques el botiquín».

– A medida que tus hijos crecen y empiezan a hacer más cosas por sí mismos, estas reglas pueden ampliarse para incluir cosas como usar un casco mientras andan en bicicleta, llamar para reportarse cuando salen con sus amigos y mantenerse alejados de las drogas y el alcohol.

– También puede mantener a tus hijos sanos con reglas relacionadas con la dieta, la higiene y el autocuidado básico. Esto puede incluir reglas como «Cepíllate siempre los dientes antes de acostarse» o «Come al menos una verdura con cada comida».

  1. Usar reglas para limitar el tiempo de pantalla. Mantener el tiempo de pantalla de tus hijos bajo control puede ser una lucha constante. Sin embargo, establecer algunas reglas básicas puede ayudar. Estas reglas pueden incluir límites de tiempo diarios para el tiempo de pantalla, reglas sobre cómo tus hijos pueden ganar tiempo de pantalla (por ejemplo, completando los deberes o las tareas), o límites sobre lo que sus hijos pueden ver, jugar o hacer en línea. Tus reglas también pueden limitar cuándo y dónde tus hijos pueden tener acceso al tiempo de pantalla (por ejemplo, sin pantallas en la mesa de la cena o dentro de la media hora antes de acostarse).

– Por ejemplo, si tu hijo tiene acceso a una tablet, puedes establecer como norma que obtenga tu permiso antes de descargar una nueva aplicación.

– A medida que tus hijos crecen, es posible que tengas que establecer reglas que les ayuden a mantenerse seguros en Internet, como por ejemplo no dar nunca información personal a extraños en los medios sociales.

– Cuando tus hijos son más pequeños, puedes usar aplicaciones de control parental para ayudar a reforzar muchas de estas reglas.

 

Método 4: Reglas de ejemplo

  1. Seguridad.
  • Memoriza los números de teléfono de tus padres y sepas a quién llamar en caso de emergencia.
  • No abras la puerta a los extraños.
  • Pide permiso antes de salir de tu casa, escuela o casa de un amigo.
  • Usa un casco cuando vayas en bicicleta, patinete o monopatín.
  • Cruza la calle con cuidado.
  • Apégate a los límites que tus padres establecen cuando juegas al aire libre.
  • Lleva el cinturón de seguridad en el coche.
  • No tomes paseos, bebidas o comida de extraños.
  • Estar en casa por el toque de queda.
  • Sólo toma la medicina si tus padres te la dan.
  • No le digas a la gente que estás solo en casa.
  • Busca ayuda y dile a tus padres de inmediato si alguien te amenaza o te toca de manera inapropiada.
  • Nunca juegues con fuego.
  1. Modales y respeto.
  • Mantén las manos quietas y no lastimes a los demás.
  • Espera a que alguien termine de hablar antes de hablar.
  • Escucha tu voz interior.
  • Siéntate en los muebles en lugar de saltar o trepar en ellos.
  • Di por favor y gracias.
  • Toca antes de entrar en la habitación de alguien.
  • Pide permiso antes de usar algo que no te pertenece.
  • Habla cortésmente y respetuosamente a los demás (no insultar ni responder).
  • Di la verdad.
  • Limpia después de ti.
  • Discúlpate cuando hieras a alguien.
  • Sé amable y útil.
  • Haz tus tareas sin quejarte.
  1. Electrónica y seguridad en línea.
  • Cíñete a los límites de tiempo de pantalla que tus padres establecieron.
  • Evita dar a nadie tus contraseñas online (excepto a tus padres).
  • No le digas a la gente que conoces en línea tu nombre completo, dirección, número de teléfono u otra información personal.
  • Sólo publica fotos apropiadas de ti y de los demás.
  • Muestra respeto y amabilidad a todas las personas con las que interactúas en línea.
  • Hazle saber a tus padres si alguien está siendo grosero, malo o inapropiado o si te hace sentir incómodo.
  • Nunca aceptes conocer a alguien que conociste en línea, en persona a menos que tus padres lo sepan y lo aprueben.
  • Pregúntale a tus padres antes de descargar nuevos programas o aplicaciones.
  • Pon la configuración de privacidad en tus cuentas.
  • Acepta como «amiga» sólo a gente que conoces, no extraños.

 

Respuesta del experto

Cuando los niños participan regularmente en las tareas domésticas, contribuyen a la sensación de que tienen un papel importante en la familia. Crea confianza en sí mismo mientras ayuda a enseñar a los niños habilidades ejecutivas.

 

Consejos

Intenta hacer de las tareas domésticas una actividad familiar divertida para que tus hijos se involucren. Por ejemplo, puedes poner música alegre y hacer que todos te ayuden a limpiar la sala de estar durante 15 minutos.

 

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